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El blog abierto de los profesionales de la mediación

6 / junio / 2018

Requisitos para ser mediador/a y acceder al Registro de mediadores

Según Ley 5/2012, de 6 de julio, en su título III, artículo 11, las personas que quieran ejercer como mediadores civiles o mercantiles deberán estar en posesión de alguna de las siguientes titulaciones:

 

Título universitario o formación profesional superior y contar con formación específica para ejercer la mediación, adquirida mediante la realización de uno o varios cursos específicos impartidos por instituciones debidamente acreditadas, teniendo validez para el ejercicio de la actividad mediadora en cualquier parte del territorio nacional.

 

Para estar inscrito en el registro, el alumno deberá cumplimentar los campos relativos a sus datos personales, especificar su titulación, formación específica de mediación y experiencia profesional, y suscribir un seguro de responsabilidad civil profesional.

 

 

Requisitos de la formación para mediadores

(Según el RD que desarrolla la Ley de mediación)

 

Artículo 3. Necesidad de formación de los mediadores.

 

1. El mediador deberá contar con formación específica para ejercer la actividad de mediación.

2. La formación del mediador se podrá adquirir en uno o varios cursos y deberá permitirle el dominio de las técnicas de la mediación y el desarrollo del procedimiento de acuerdo con los principios y garantías que establece la ley, en especial respecto a los asuntos que no puedan someterse a mediación, el respeto a los derechos y legítimas expectativas de terceros, así como la responsabilidad del mediador.

 

 

Artículo 4. Contenido de la formación del mediador.

 

1. La formación específica de la mediación deberá proporcionar a los mediadores conocimientos y habilidades suficientes para el ejercicio profesional de mediación, comprendiendo, como mínimo, en relación con el ámbito de especialización en el que presten sus servicios, el marco jurídico, los aspectos psicológicos, de ética de la mediación, de procesos y de técnicas de comunicación, negociación y de resolución de conflictos.

2. La formación específica de la mediación se desarrollará tanto a nivel teórico como práctico, correspondiendo a este último, al menos, un 35 por ciento del de la duración mínima prevista en este real decreto para la formación del mediador. Las prácticas incluirán ejercicios y simulación de casos y, de manera preferente, la participación asistida en mediaciones reales.

 

 

Artículo 5. Duración de la formación en materia de mediación.

1. La duración mínima de la formación específica del mediador será de 100 horas de docencia efectiva.

2. Será válida la formación recibida ante instituciones extranjeras siempre que las mismas estuvieran debidamente acreditadas en sus respectivos países y, en su caso, se tendrá en cuenta para completar la duración mínima exigida.

24 / mayo / 2018

¿Cómo afrontar conflictos familiares?: Nuevas situaciones en la familia

 

 

A lo largo de la vida suceden situaciones que, aunque son previsibles y se espera que en algún momento vayan a ocurrir, no se está preparado para afrontar todas las consecuencias que suponen. Estas situaciones pueden ser la llegada de un nuevo miembro a la familia, la entrada en la adolescencia de los hijos, la jubilación, etc.

 

La reorganización de todo el sistema familiar es un momento de mucha tensión y reajustes por parte de todos sus miembros. Esta tarea requiere de una buena comunicación, una relación fluida y una coordinación adecuada entre todos los implicados, condiciones que no todas las familias mantienen con el paso del tiempo.

 

Este tipo de situaciones ocurren con frecuencia, por ejemplo cuando nace un hijo toda la familia tiene que cambiar sus hábitos y sus horarios porque hay una persona que necesita cuidados y atenciones continuas. Si esta labor recae sobre una sola persona, es más que probable que se sature y aparezcan conflictos con el resto de la familia.

 

Cuando estos casos acuden a mediación familiar, se trabaja sobre la organización familiar, la distribución de roles y el reparto de tareas. La familia tiene un nuevo miembro y hay que darle su sitio, dedicarle tiempo, atender sus demandas, etc. Para eso se requiere consensuar ciertos aspectos del día a día y en mediación se genera un clima propicio para alcanzar esos acuerdos que faciliten el buen funcionamiento familiar. También se acuerdan otros aspectos que puedan estar afectando a la familia, ya que en mediación se trabajan los temas que quieran solucionar los implicados, pero fundamentalmente suele darse este tipo de demandas.

 

Otro caso que surge de forma habitual es el conflicto que genera la jubilación. Es un momento muy esperado por la persona pero cuando llega se genera una sensación de vacío hasta el punto de estresar la convivencia familiar. Una persona que estaba ocupada en trabajar gran parte del día y que no coincidía con otros familiares por tener distintos horarios de repente pasa todo el tiempo en casa. En ese tiempo coincide con personas que antes no veían y se sienten como desconocidos, ven cosas que antes no veían, se encuentran con mucho tiempo libre y con pocas responsabilidades. Esta situación desestructura también toda la organización familiar.

 

Por ejemplo, recuerdo un caso en el que una señora contactó conmigo porque su marido llevaba algunos meses jubilado y solicitaba mediación. La señora decía: “No puedo más, me voy a ir de vacaciones y voy a dejarle el marido a una vecina para que lo cuide, igual que se hace con las mascotas y con las macetas. Estoy superada por la situación porque ahora está todo el día en casa y está aburrido así que no me deja hacer mis cosas. Me dice que quiere ayudar pero no sabe cómo hacerlo, ¡no puedo más lo cambio, lo alquilo o lo vendo!”.

 

En situaciones así, es importante que la persona jubilada asuma alguna responsabilidad, que tenga tareas de las que encargarse para seguir sintiéndose útil, que practique alguna de sus aficiones y ocupe ese tiempo que antes dedicaba a trabajar. Para establecer esas nuevas rutinas de convivencia tenemos el espacio idóneo en mediación.

 

Todos los miembros de la familia van a poder expresar cómo se sienten con la nueva situación, van a plantear tareas que pueden compartir con la persona jubilada, van a decidir entre todos qué actividades pueden delegar en ella, todos pueden dedicar parte de su tiempo a estar con esta persona y así restablecer relaciones casi perdidas por los horarios anteriores.

 

Otra situación muy habitual es la dependencia. Una persona que hasta el momento vivía sola y podía valerse por sí misma de repente se convierte en dependiente por dificultades de movilidad, por problemas de memoria, etc. Esa persona ya no puede estar sola y la decisión sobre su futuro implica a toda la familia, esto supondrá un esfuerzo organizativo, una inversión del tiempo de cada uno, una reestructuración económica y todo lo que ello conlleva.

 

En definitiva, a las familias se les ofrece la posibilidad de reestructurar la organización familiar para que las nuevas situaciones no les superen. Es importante saber adaptarse a estos cambios porque tarde o temprano van a aparecer y para sobrellevar mejor el cambio es fundamental hablar. En mediación se ofrece ese contexto que facilita el diálogo sobre todo aquello que pueda conllevar conflictos actuales y también para prevenir conflictos futuros.

 

3 / mayo / 2018

¡¡ENHORABUENA, YA ERES UN MEDIADOR REGISTRADO!! ¿QUIERES MEDIAR? PUES LEE ESTO:

Pues sí, has estudiado tu curso de mediación y has asimilado la teoría, has visto vídeos, asistido a masterclass, incluso has podido ir a sesiones, simuladas o no, de mediación y puedes decir que ya tienes en tu haber los conocimientos y las herramientas necesarias para trabajar en los conflictos en los que vas a tener que intervenir como mediador.

 

Es el momento de encontrar la vía por la que llegar a los posibles clientes que te permitan, a la vez que les ayudas a superar una situación emocionalmente perjudicial para ellos, lograr tu objetivo de trabajar en la mediación, es decir: ser mediador.

 

Si bien es cierto que a nivel institucional y de medios de comunicación, la mediación es una vía de resolución de conflictos cada vez más difundida y promovida -como se puede observar en la Ley de Responsabilidad Civil y de Circulación de Vehículos a Motor, en cuya última reforma se ha introducido la mediación como vía de solución de discrepancias del perjudicado con las aseguradoras-, también lo es que el ciudadano medio aun no conoce del todo bien la existencia de ese profesional, que puede estar justo en el piso de al lado, y que puede ayudarlo a poner fin a situaciones indeseadas en sus relaciones con personas más o menos cercanas.

 

Los automatismos que hemos ido adquiriendo a lo largo de la vida, aprendidos por experiencia propia o por ósmosis de la sociedad, nos impulsan hacia determinadas reacciones cuasiautomáticas ante ciertos estímulos, que suelen conducir a dos personas que están teniendo un problema entre ellas a acudir a medios de solución tradicionales y heterocompositivos, en muchas ocasiones insatisfactorios, al menos para una de las partes.

 

¿Y todo esto qué significa?

 

Pues que la pelota está en el tejado del mediador.

 

Porque, si piensas que -obligaciones administrativas al margen y una vez inscrito en el Registro de Mediadores correspondiente- basta con alquilar un apartamento o local, amueblarlo conforme a los criterios recomendados por la práctica y estudiados a lo largo del curso y sentarte a esperar, los problemas no los van a tener tus clientes, que no van a llegar, sino que los vas a tener tú: Salvo excepciones, la desazón y el tedio van a invadir tu coqueto despacho y no te va a resultar rentable mantenerlo.

 

Y esto es así, te dediques a lo que te dediques, pero con el inconveniente (que a la vez es una ventaja) de que la mediación aún es un campo, como decíamos antes, poco conocido en el día a día de las personas que no están en contacto de una forma u otra con los conflictos de otros. Así que, esa es la primera tarea que deberás hacer. Antes incluso, si me apuras, de crear un espacio donde desarrollar las sesiones de mediación:

 

Informa al prójimo. No dejes de explicar qué es la mediación, qué no es la mediación, cuánto cuesta una sesión, por qué es más barato y satisfactorio acudir a la mediación que enfrascarse en una batalla legal. Ten en cuenta que las personas que lleguen a conocer este sistema de resolución de conflictos, van a hablar de él, casi seguro, a aquéllos que estén inmersos en uno. Y publicítate, claro.

 

Otra tarea que es muy recomendable es apuntarte en una Asociación de mediadores. El mediador, en la situación en la que hoy día se encuentra esta vía alternativa de resolución de conflictos, puede asemejarse a un pionero del oeste americano que, encaramado en el pescante de su carromato arrea a los caballos, en plena carrera para encontrar una fértil parcela en Oklahoma donde instalarse, porque ahora mismo, aunque ya los hay que se encuentran bien posicionados, la mediación es todavía un campo con pocos dueños, pocas firmas, y listo para ser trabajado. Todo esto es mucho más fácil hacerlo en compañía de colegas con los que estar informados (de ida y vuelta), realizar comediaciones, organizar talleres formativos para vosotros mismos o para otros interesados, prestar servicios de mediación a determinados servicios públicos, y formar equipos de trabajo. Es decir, te va a dar la inercia y la perspectiva necesaria para aprender a moverte en un ámbito tan multidisciplinar como este. Y si no tiene la inercia necesaria, créala tú, propón ideas, y procúrate el respaldo para lograr proyectos colectivos que pueden ser una de las mejores formas de darte a conocer y trabajar la mediación. Y publicítate, claro.

 

Si estás colegiado en algún Colegio Profesional u Oficial, infórmate si tiene listado de mediadores, generalmente dotado con un sistema de reparto por turnos. Son bastantes los colegios profesionales y colegios oficiales (especialmente de abogados, educadores sociales y trabajadores sociales) que cuentan con un servicio de mediación y un sistema de reparto por turno de asuntos mediables. Si no estás colegiado hazlo. Y publicítate, claro.

 

Participa en mediación intrajudicial. Algunos Colegios Profesionales e instituciones de mediación, han llegado a acuerdos con los Decanatos de los juzgados de sus respectivos partidos judiciales para prestar un servicio de mediación intrajudicial, bastante activo en el ámbito familiar y laboral. Sí, es cierto que es una prestación gratuita, que supone una descarga de trabajo para los tribunales y una agilización de procedimientos, lo cual a su vez redunda en una mayor justicia para las partes del proceso, pero el mediador no cobra…por ahora, así que hay que estar ahí. Y publicítate.

 

Elabora y participa en proyectos con la Administración o con fundaciones privadas. Estate al tanto de las convocatorias de subvenciones o ayudas a proyectos de carácter social de ámbito local, comarcal o provincial, porque si resulta elegido el tuyo no sólo te puede suponer unos ingresos, sino que también te darás a conocer en el entorno de los usuarios de esos servicios. Además, la presentación de proyectos de este tipo, suele tener éxito con la técnica ensayo-error, así que cuantos más hagas, más aprenderás a hacerlos y mayores posibilidades de ser elegido.

 

Y publicítate.

1 / marzo / 2018

Y la ganadora es…

Este 2018 se celebra nuestro  V aniversario formando alumnos/as en mediación, para celebrarlo y agradecer la confianza depositada en nosotros, sortearemos una matrícula gratis entre todos los alumnos/as de cada edición.

El resultado de este sorteo, será publicado 15 días después de empezar la edición. Hoy, por fin,  hemos podido conocer a la afortunada de la 27.ª Promoción:

MARÍA ANTONIA CABALLERO FLORES

¡Enhorabuena Mª Antonia! Podrás disfrutar del Programa Universitario de Mediación civil, mercantil y familiar de forma gratuita.

 

Puedes consultar las bases de nuestro concurso aquí

 

7 / febrero / 2018

Administradores/as de Fincas + Mediación: Una solución de éxito

En las comunidades de vecinos se suelen dar desavenencias de todo tipo: uso privado del espacio comunitario, ruidos o morosidad, son algunos de los ejemplos de los problemas que afectan a todos/as los que integran el inmueble. Estos, de no resolverse por sí mismos, por la comunidad, o con la intervención del administrador/a de fincas, suelen derivar en largos y costosos procesos judiciales.

Desde mi experiencia personal como vecino y presidente de la Comunidad de Propietarios, en la cual resido, he llegado a la conclusión que en las Comunidades de Propietarios se generan incontables situaciones conflictivas, las cuales son difíciles de abordar y gestionar de modo satisfactorio. Los  mecanismos actuales de resolución de los conflictos en este ámbito –  Vía judicial o Junta General de Propietarios- son ineficaces y el marco normativo (Ley de Propiedad Horizontal, Reglamentos de Régimen Interno) ofrece en la mayoría de los casos respuestas insuficientes, provocando que un conflicto en una Comunidad de Propietarios suponga un contratiempo para ésta y para su Administrador, y su gestión conlleve una pérdida de tiempo y dinero, y que casi siempre la única salida sea acudir a los tribunales.

Ante esta tesitura surge la Mediación como forma neutral de resolver estos temas. Es un procedimiento que posibilita abordar la solución de los conflictos entre personas a través de la intervención de un mediador/a, que actúa como tercero imparcial, facilitando la comunicación entre las partes. Es un proceso rápido y muy efectivo al que se asiste de forma voluntaria, evitando afrontar una larga y compleja instancia judicial.

La importancia de la mediación radica en que los involucrados/as en el conflicto participan de la solución de sus propios problemas, y por ello tiene un especial atractivo en el ámbito de las Comunidades de Propietarios, ya que los afectados/as se ven abocados a mantener una convivencia posterior viable.

A continuación, se describirán las principales ventajas de la Mediación Vecinal:

  • Tiempo: esta tipología de conflictos se resuelve en un breve espacio de tiempo (entre dos a seis sesiones).
  • Económicas, ya que se trata de una metodología que ofrece soluciones sin costes judiciales.
  • Los Acuerdos de Mediación ayudan al mantenimiento de relaciones futuras, se mejora la comunicación y el entendimiento. Son duraderos en el tiempo, ya que la implicación de las partes y la asunción de la responsabilidad en el proceso produce efecto a largo plazo.
  • Los acuerdos satisfacen a todas las partes, dando cobertura a intereses individuales y colectivos, lo que lleva a una mejora de la convivencia vecinal.

 

¡Administrador/a de Fincas el profesional idóneo para intervenir como Mediador/a!

 

Los Administradores/as de Fincas tienen una relación cercana con la Comunidad de Vecinos. La comunidad confía en estos profesionales para gestionar conflictos y tienen un rol muy importante para proponer a las partes que, cuando los conflictos se hayan agravado, escojan acudir a la Mediación antes de ir a los Tribunales.

Por ello, es necesario que el profesional de la Administración de Fincas se instruya y se forme en técnicas y herramientas que se utilizan en la mediación, para abordar con mayor éxito esta labor y por supuesto añade un – plus – de competitividad profesional a su servicio.