La importancia de la toma de perspectiva para un mediador/a

Con frecuencia, en la jurisdicción ordinaria sucede que un problema “se aísla”. Sobre él, se aportan pruebas con sus correspondientes argumentos de defensa, y generalmente son los jueces quienes, en última instancia, dictan una sentencia para resolver el caso en cuestión conforme a la ley.

Sin embargo, en la mediación es bien distinto: el profesional mediador ha de analizar el problema desde una visión global y neutral, atendiendo a las distintas perspectivas del caso que se puedan dar y sin inclinarse por ninguna de las partes.

Esta característica fundamental de la mediación, que a priori puede parecer difícil de llevar a cabo en la práctica, es la que hace posible que se puedan llegar a explorar y descubrir alternativas que incluso las partes podrían no haber pensado, pero que proporcionaría beneficios para las dos personas enfrentadas.

Enfrentamiento vs. diálogo

En la sociedad actual, la mayoría de los conflictos se perciben como “enfrentamientos”, es decir,  se tiende a pensar que en un litigio entre dos partes siempre hay una que tiene la razón (acertada) y otra que no (equivocada).

Este paradigma de polarización del conflicto en beneficio de solo una de las partes puede agravar aún más las tensiones ya existentes ocasionadas por el problema en sí puesto que, en una contienda también intervienen las percepciones, los sentimientos y las emociones (las cuales el mediador ha de saber descifrar e interpretar, para así propiciar el desenconamiento que permita desbloquear el conflicto y alcanzar el acuerdo).

Precisamente el papel del mediador, con sus conocimientos y habilidades en el arte de la mediación, es el de saber alejarse del foco problemático y ser capaz de tomar una perspectiva “panorámica”, prestando atención a todas las variables posibles y encauzando el diálogo de tal manera que la búsqueda conjunta de las posibles soluciones resulte fructífera y la resolución sea satisfactoria para ambas partes.

En post anteriores también hablamos sobre otro de los pilares básicos sobre los que se sustenta la disciplina de la mediación: el principio de voluntariedad.